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Viernes, 26 Noviembre 2021 11:12

ROTULADORES DE NUESTRA INFANCIA

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    CARIOCA, JOVI, STAEDTLER, PELIKAN, EDDING, BIC...

    

     Su despegue fue en los años 70. Después del reinado de los lápices de colores parecía que los rotuladores se iban a hacer con la supremacía escolar pero después de su éxito inicial convivieron pacíficamente con el resto de pinturas en aquellos plumieres de cremalleras de 2 pisos, símbolo de poderío infantil y también en los de plástico duro que consiguieron el éxito allá por los 80´s.

    En España hubo una marca que los superó totalmente a todos en popularidad: los rotuladores Carioca. Fabricados por Universal (acordaos del bolígrafo) lograron unos rotuladores con una calidad- precio imbatible. Fueron los "Bic" de los rotuladores. Muchas otras marcas los intentaron pero desempeñaron un papel secundario en el mercado del rotulador escolar. Consiguieron una muy buena gama de colores y un trazo muy adecuado para dibujar y colorear.

   A su precio asequible, su razonable calidad se sumó una amplia gama de producto. Se fabricaban en cajas de 6, 12, 24 y 36 unidades. Las 2 primeras en cartón y las restantes en una caja de plástico. Duraban razonablemente todo el curso escolar aunque al año siguiente había que comprarlos de nuevo pues se secaban. Siempre estaba la lucha hijos- padres por conseguir la caja con más rotuladores al principo de curso con la excusa de que el profesor nos la pedía (mentira cochina).

 

   También recuerdo el truco al que teníamos que recurrir cuando el rotulador ya no pintaba más. En el caso de los Carioca se podían abrir por arriba, entonces se le extraía una especie de cilindro de algodón del color del rotulador donde estaba impregnado la tinta. Lo dejábamos un rato en alcohol, lo volvíamos a colocar y ¡milagro! durante un tiempo no muy largo volvía a pintar.

   Recuerdo especialmente su trazo grueso y su potencia al dibujar ya que teníamos que tener cuidado porque si se calcaba excesivamente era muy fácil traspasar la hoja o el cuaderno. Siempre estaba la lucha hijos- padres por conseguir la caja con más rotuladores al principio de curso. Era un signo de distinción ante tus compañeros tener la caja de Carioca con más rotuladores por lo que mentíamos descaradamente a nuestros padre diciéndoles que nos la exigía el profesor de Dibujo.

   Junto con Carioca proliferaron otras marcas importantes en otros ámbitos del material escolar pero que no consiguieron el éxito de estos rotuladores. Son Jovi (la de la plastilina), Bic (la de los bolígrafos), Milan (la de las gomas), Alpino (la de los lápices de colores) o Pelikan (la de las témperas y acuarelas). En otro escalón superior, como siempre, figuraban las marcas alemanas, signo de calidad y más caras. Destacaron Pelikan (la de las témperas, acuarelas y material de oficina), Edding, Stabilo (en este caso se especializaron en los rotuladores de colores de punta fina), Faber- Castell (no necesita .presentación) y especialmente Staedtler. Estos últimos consiguieron convivir con  los Carioca con cierto éxito ya que aunque estaban en un escalón superior por calidad y precio, este no era tampoco excesivo aunque reservado a economías más desahogadas.

   Aquí os dejo un interesante reportaje de Rtve sobre la fabricación de los rotuladores Carioca en Barcelona.

   En el caso de Edding la mayor parte de la facturación de sus rotuladores se destinaron al entorno de oficinas y despachos. Lograron diseñar una serie de rotuladores adaptados a su uso más profesional. Los más vendidos fueron los de la serie 1200 en colores rojo, azul, verde y negro de trazo normal. Consiguieron mucho éxito las series Edding 3000 o Edding 800 de potente trazo grueso muy útiles para marcar cajas, archivadores, cartones. Como curiosidad y seguro que lo recordaréis, Edding lanzó en los 80's aquellos simpáticos rotuladores con forma de ratón en el que la cabeza del mismo servía para destapar el rotulador y pintar con mucha  dificultad ya que empuñarlo era muy dificultosos por lo grande que era.

   El otro uso que se creó nuevo en los 80´s y que antes no existía fue el de los marcadores fluorescentes, fosforescentes o fosforitos. Con un trazo grueso y transparente servía tanto para marcar palabras, párrafos aplicándose su utilización en oficinas y también para facilitar el estudio de apuntes y libros de texto. Sus colores estaban preparados para resaltar los textos (naranja, verde, azul, rosa). La mayoría de las marcas se pusieron a fabricarlo aunque los más exitosos han sido  los Staedtler y los Stabilo Boss. También se popularizaron los rotuladores desechables para escribir. Además se fabricaron rotuladores de alta gama que se equiparaban a las plumas o a los bolígrafos con marcas como Parker, Sheaffer, Waterman, Mont- Blanc aunque después del auge inicial su uso ha sido testimonial.

   Y los usos menos adecuados que nos atraían más eran aquellos que traspasaban la delgada línea entre lo correcto y el "vamos a ver que pasa"  o directamente el no pensar en las consecuencias (vivir el momento que era lo más habitual y gratificante). Desde los tatuajes a lo bestia en la piel que había que eliminar con alcohol al llegar en casa o aquellos que probaban directamente la escritura del rotulador sobre los lugares más insospechados (paredes, sofás, juguetes, ropa..). Algunas veces no ocurría nada pero otras...

   Seguro que si rebuscáis un poco, en algunas casas aún quedan restos de aquellos rotuladores que tanto utilizasteis de pequeños (tanto el algún cajón como expresión artística en alguna pared).

   

   

   

 

 

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