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vuelvo al cole - Elementos filtrados por fecha: Septiembre 2017
Domingo, 03 Septiembre 2017 14:33

PINBALL Y FLIPPERS: JUEGOS DE NUESTRA INFANCIA.

 

   TAMBIÉN LLAMADOS MAQUINITAS, PETACOS, MILLONCETE...

 

 

 

   Para los que hemos nacido en los 60´s los pinballs han ocupado una parte muy importante de nuestro ocio en la edad infantil y en la adolescencia. Eran los auténticos reyes de las salas de juego en la España de los 60´s y 70´s hasta que a fiinales de esta década y principios de los  80´s otro tipo de juegos electrónicos los precursores de las consolas domésticas (Pong;1972, Breakout;1976, Space Invaders;1978, Asteroids;1979, Galaxian;1979, Pac- Man;1980, Missile Command;1980, Donkey Kong;1981) comenzaron a quitar espacio a los pinballs. Ya no fue lo mismo. Ni siquiera los pinballs virtuales que disponemos en  pc, tablet o móvil.

   Aún tengo grabado el sonido de estas máquinas maravillosas; el cloc al conseguir bola o partida extra, el clink clink de los bumper al hacer rebotar a la pesada y gran bola  de acero, sincronizado con esos juegos de luces tan hipnóticos y todo ello unido en una sinfonía de sonidos cuando se jugaba simultáneamente en varias máquinas. Eran auténticas obras de arte con sus tableros de múltiples y sugerenres colores, formas, dibujos y figuras, una delicia para la  vista  y el  oido. Los fabricantes continuamente renovaban su catálogo para atraer nuevo público y se aprovechaban distintos eventos, películas, y deportes de éxito para  ello ("Star Wars", "Indiana Jones", "Star Trek", "Familia Addams", "Canasta 86" por el Mundial celebrado en España).

   Volviendo al juego, me acuerdo de una máquina muy antigua y que no querían jubilar en la sala de juegos en un pueblo recóndito a principios de los 70´s donde 1 partida costaba ¡¡¡ 3 pesetas !!! . Eso si, con 5 pesetas disponías de 2 partidas. Esa máquina no pasaba de los 999 puntos. Anécdotas aparte, a medida que pasaban los años y la inflación hacía sus estragos en la  España post Franco, el precio de la partida fue subiendo y subiendo. (1 duro 1 partida- 10 pesetas 3 partidas, 10 pesetas 1  partida- 25  pesetas 3 partidas). Enseguida se dió el salto a las 25 ptas por partida (ó 5 partidas por 100  pesetas, lo que era un dinero). Como la picaresca es muy tentadora, los fabricantes mantenian el precio de la partida pero pasaron de dar 5 bolas por partida a solamente 3.

 

   Y lo perfecto era conseguir que tus padres fuesen a un restaurante, bar o cafetería en la que hubiese al menos una de estas maravillas. Entonces desarrollábamos otro tipo de arte: el de conseguir monedas sin importar el cómo de tus padres, tios, abuelos, amigos de tus padres (el origen era lo de menos) para lograr el único objetivo fijado en nuestra mente, disfrutar por unos minutos que siempre parecían muy cortos de ese mundo tan especial. Pero había que tener cuidado, algunas de esas máquinas estaban pensadas para que la bola se perdiese instantáneamente y la partida terminase antes de tiempo. Otras eran demasiado "sensibles" al movimiento ocurriendo lo peor que podía pasar en medio de una partida: el odiado y temido "Tilt" o falta. Te quedabas sin palabras o peor, con la máquina bloqueada y sin partida por haber  sido demasiado "pasional" o demasiado "listo" cuando la bola se dirigía irremediablemente hacia su salida. Creo que entonces fue cuando comencé a entender lo de hacer "listas negras".

   Los pinball fueron evolucionando con el  tiempo. Se pasó de los electromecánicos a los que eran totalmente eléctricos (veréis la  diferencia en los contadores de puntos). Durante muchos años el  juego era muy sencillo, con bumpers que repelían la bola y cuyo contacto sumaba puntos y poco más. Poco a poco se fueron incorporando novedades para hacer más atractivo el juego:  zonas con imanes en el  tablero (cuando la bola de metal pasaba por esa zona su trayectoria la hacía ser muy imprevisible), bonus para acumular puntos, dianas que se tenían que abatir en su totalidad para conseguir bola o partida extra, pasadizos metálicos, dobles flippers, en ocasiones algunas máquinas añadían una o varias bolas que salían simultáneamente con la que estabas jugando lo que provocaba un momento de máximo stress evitando que se colasen e intentado hacer el máximo número de puntos, agujeros en los que tenías que introducir la bola y donde tenías que tener cuidado porque esta era expulsada con inusual  fuerza, los pasillos laterales a los lados de los flippers donde en algunas máquinas en momentos determinados se levantaba un tope que evitaba que se perdiera  la  bola (en otras había un tope de forma circular en el centro de los  flipper que cumplía la misma función. También se fueron mejorando aspectos del  juego ya existentes: los flippers o paletas que al principio eran cortos se fueron alargando con lo que se conseguía mayor control y potencia.

   Y cuando ya se acercaba irremediablemente el "The End" después de haber conseguido bolas extras (o no), partidas extras por puntuación (o no), cuando ya sabías que sería tu última partida  porque el  bolsillo estaba vacío siempre te quedaba la última y remota posibilidad: lo  que llamábamos "la lotería"; que te coincidiesen las decenas o centenas de tu puntuación final con la que la máquina ponía siempre  al final  de cada partida. Podía ser  el momento mágico del dia si tenías esa suerte. Lo inesperado era  siempre lo más valorado.

   Los principales fabricantes y las patentes siempre fueron generalmente norteamericanas. Incluso muchas de las fábricas japonesas de pinball estaban participadas por empresas de E.E.U.U (Sega). En España durante los años 60 y 70 la importación de este  tipo de recreativas estuvo muy limitada por lo que se crearon industrias con capital español y acuerdos de licencias para fabricar aquí. En muchos se llimitaban a copiar las máquinas originales pero en otros casos se adaptaban y modificaban e incluso en los años 70 fábricas como la mítica Petaco crearon nuevos modelos que inclluso se exportaron de manera  masiva a Europa y a Hispanoamérica. También recordaréis marcas españolas como Maresa, Inder, Playmatic, Hispamatic, Recel, Segasa (participada por la  japonesa Sega).

   Y para conformarnos, mucho antes de que aparecieran los pc y las consolas domésticas tambien los chicos de nuestra generación podíamos jugar en casa al pinball. Os acordaréis del juego del Milloncete Pirata de la mítica fábrica de juguetes Airgam (la de los Airgam Boys, Serpentín). Era un pinball muy sencillo totalmente mecánico: no tenía lanzador de bolas y los retornos de los flipper eran goma elástica. Totamente irrompible. Se utilizaban canicas como bolas que había que introducir en los distintos agujeros consiguiendo diferente puntuación. Poco después y más sofisticado, la fábrica de juguetes Rima saca al mercado su flipper eléctrico en la primera  mitad los  70´s: tenía lanzador de bolas, los bumpers cuando repelían la bola de acero emitían sonido y luces. La puntuación era automática por medio de una flecha o aguja que se iba moviendo a medida que se conseguían puntos. El pinball estaba  alimentado  por pilas. Una imitación muy lograda y súper divertida.

 

   Si os interesa ampliar información os facilito los siguientes enlaces:    

   http://www.tecnopinball.org/

   http://www.petacos.com/